Síntesis de la Jornada de dirigentes 2012
Enviado por racosta el Jue, 12/07/2012 - 16:26.
Autor:
Cristina Flecha y Marcelo Prono En la jornada de dirigentes del año 2011 habíamos hablado del ataque que hoy sufren las familias y definir cuáles son los argumentos por los cuales
rechazamos el “Marco Rector”.
Este año partimos de esa realidad que nos preocupa. La Hna. Cecilia María nos habló en su charla “La Fidelidad es el nombre del amor” que hoy existe en el mundo una crisis de fidelidad y de paternidad. La raíz de ambas es el individualismo, el hombre no puede soportar la idea de depender o “atarse” a alguien, en particular escapa a ser hijo y genera una crisis de fe.
“Envilecer el amor humano, el suprimir la auténtica capacidad de amor, se revela, de hecho, como el arma más apta y más eficaz para echar a Dios
del hombre, para alejar a Dios de la mirada y del corazón del hombre” Benedicto XVI
En este contexto vivimos en la cultura del VERTIGO donde el gran valor es el CAMBIO: cambiar de ideas, de valores, de esposo, llenarme de actividades, de
contactos. El que no cambia es considerado atrasado, cuadrado. Una visión se cambia con otra visión. En los talleres posteriores apostamos
a descubrir que síntomas de individualismo e infidelidad hay en cada uno de nosotros y que respuesta tenemos en Schoenstatt a esta problemática. Por eso
el nombre de esta jornada: AMOR PARA SIEMPRE. Saber amar, amar a lo divino, como el Padre Dios nos ama y ofrecer a nuestra sociedad rota en todos
sus vínculos una CULTURA DE ALIANZA DE AMOR: del compromiso, de la entrega total a las personas y a una misión.
La mirada del Padre, la visita de su símbolo fue el gran regalo de nuestra jornada. Queremos recibir y encarnar en nosotros esa mirada divina y la de
nuestro Padre para regalarla al mundo.
La vigilia en torno al símbolo culminó en el santuario donde cada uno tuvo oportunidad de tomarlo en sus manos y encontrarse personalmente con esa
mirada. A la mañana siguiente tuvimos el testimonio de un joven y de la familia Macchi. Nos mostraron la realidad de tantas familias desarticulas y la experiencia que se puede ser familia a lo divino.
Culminamos proponiendo a las ramas sacar tres propósitos para vivir una cultura de alianza de amor. Fueron entregados en la Misa final:
1. Vivir con mayor magnanimidad la entrega a la misión.
2. Impulsar una corriente de filialidad para regalar paternidad.
3. Vincularnos con el Padre para poder trasparentar su mirada y vivir la fidelidad en nuestros amores.
Dimos un paso más, de la DENUNCIA al ANUNCIO. Tenemos como misión la renovación religiosa y moral del mundo.
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