InfoSchoenstatt N°390 - Año 14
Enviado por nataliadv el Mar, 26/07/2016 - 16:24.
Noticias del Movimiento Apostólico de Schoenstatt
""Si Padre, apóstoles por la Vida y la Familia""
Noticias del Movimiento Apostólico de Schoenstatt
""Si Padre, apóstoles por la Vida y la Familia""
“¡Caminar siempre, en el corazón del Padre, hacia el cielo!” PK
La extraordinaria alegría de ser instrumentos de la misericordia de Dios
La Palabra de Dios nos enseña que “la felicidad está más en dar que en recibir” Precisamente por este motivo la quinta Bienaventuranza declara felices a los misericordiosos. Sabemos que el Señor nos ha amado primero. Pero sólo seremos de verdad bienaventurados, felices, cuando entremos en la lógica divina del don, del amor gratuito, cuando nos demos cuenta de que Dios nos ha amado infinitamente para hacernos capaces de amar como él, sin medida. Después de haberles explicado de modo muy resumido cómo realiza el Señor su misericordia con nosotros, quiero sugerirles algunos modos concretos de ser instrumentos de esta misma misericordia hacia nuestro prójimo.
Les invito por tanto a descubrir de nuevo las obras de misericordia corporales: visitar y cuidar a los enfermos, dar de comer al hambriento, dar de beber al sediento, dar posada al peregrino, vestir al desnudo, visitar a los presos, enterrar a los muertos. Y no olvidemos las obras de misericordia espirituales: enseñar al que no sabe, dar buen consejo al que lo necesita, perdonar al que nos ofende, consolar al triste, sufrir con paciencia los defectos del prójimo, rogar a Dios por los vivos y difuntos.
El mensaje de la Divina Misericordia constituye un programa de vida muy concreto y exigente, pues implica el obrar. Una de las obras de misericordia más evidente, pero quizás más difícil de poner en práctica, es la de perdonar a quién te ha ofendido, a quien te ha hecho daño, a quien consideramos un enemigo. ¡Qué difícil es, muchas veces, perdonar! Y, sin embargo, el perdón es el instrumento puesto en nuestras frágiles manos para alcanzar la serenidad del corazón. Dejar caer el rencor, la rabia, la violencia y la venganza son condiciones necesarias para vivir felices.
Tenemos que suplicar al Señor que nos dé la gracia de ser misericordiosos con quienes nos hacen daño. Igual que Jesús, que en la cruz rezaba por los que le habían crucificado. La justicia es necesaria, cómo no, pero ella sola no basta. Justicia y misericordia tienen que caminar juntas.
Cómo me gustaría que todos nos uniéramos en una misma oración, implorando desde lo más profundo de nuestros corazones que el Señor tenga misericordia de nosotros y del mundo entero. -Mensaje para la JMJ- (Papa Francisco).
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