Infoschoenstatt Nº 297 - Año 12
Enviado por scabral el Jue, 20/02/2014 - 13:28.
Noticias del Movimiento Apostólico de Schoenstatt
""Si Padre, apóstoles por la Vida y la Familia""
Noticias del Movimiento Apostólico de Schoenstatt
""Si Padre, apóstoles por la Vida y la Familia""
"¡Nada pasa por casualidad! todo viene de la bondad de Dios"! (PK).
Ser hijo de la Providencia significa estar convencido que cada situación, alegría, sufrimiento, desilusión… es una parte esencial del plan de la omnipotencia, de la sabiduría y el amor de Dios. El misterio de la Divina Providencia permanece muerto cuando sólo reflexionamos sobre él. Se hace realidad cuando lo vivimos. es tan sabia y poderosa que es capaz de construir un majestuoso edificio con escombros. Tiene todo en su mano, trabaja sabiamente con éxito infalible, pero a nuestras miradas permanece vedado cuándo llegará el éxito previsto. Dios alcanza su meta cuando llega el instante preciso. La Fe en la Divina Providencia deber ser práctica, no teórica. No ha de ser algo pasivo, sino activa. No espero cruzado de brazos que suceda lo que el Padre ha previsto en su plan. Sino que debo salir a buscar el plan de Dios para realizarlo. ¡Está en el plan! Cuántas veces aparece en la Sagrada Escritura: “Todo esto ha acontecido a fin de que se cumplieran las Escrituras” (Mt. 26,56). La Fe en la Divina Providencia nos dice que Dios, en su sabiduría, bondad, y poder, ha esbozado, desde la eternidad, un gran plan del mundo y el plan de nuestra pequeña vida. Y que – en el transcurso del tiempo – Él va realizando ambos planes hasta en sus pormenores más insignificantes, teniendo plenamente en cuenta nuestra libertad personal, siempre y cuando pongamos a su disposición nuestra colaboración. Debemos escuchar exactamente el mensaje: ¡El plan de mi vida es un plan de amor! Esto es cierto, si vivencialmente, y si con todo nuestro ser, afirmáramos este planteo, entonces estaríamos seguros en todas las situaciones, aun en los casos en que no sabemos cómo actuar. Es decir, siempre que tengamos a priori la actitud: Es un plan de amor. entonces sabremos: En este plan ya estaba escrito exactamente éste o aquel sufrimiento. La escritura que nosotros debemos cumplir es el plan divino. Lo que así está escrito es siempre lo mejor para nosotros y no podemos hacer nada mejor que orientarnos por él, aun cuando el camino nos lleve a través de la oscuridad. Siempre será un plan de sabiduría, de omnipotencia y de amor. Debemos descubrir siempre la voluntad de Dios interpretando los tiempos, las dificultades de la época. Es nuestro modo de ser, no huir ante las dificultades, sino, al contrario, interpretar las dificultades de los tiempos como tareas querida por Dios para el tiempo. (PK)
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