Santuario original antiguo

Historia de Schoenstatt

Schoenstatt: Una historia de Alianza y Providencia

El Movimiento de Schoenstatt nace de un sencillo acto realizado el 18 de octubre de 1914 en una pequeña capilla en el valle de Schoenstatt, Alemania. Allí el Padre José Kentenich y un grupo de jóvenes seminaristas sellaron una Alianza de Amor con la Virgen María.

Aquel pacto no fue solo un acto de piedad, sino una invitación: ellos ofrecían sus esfuerzos por la propia santificación y María, en respuesta, se establecería en ese lugar para derramar sus gracias como Educadora de hombres nuevos.

Esto que comenzó en un rincón de Europa se transformó rápidamente en un gran movimiento apostólico de renovación dentro de la Iglesia Católica.

Por ello, la historia de Schoenstatt no es la realización de un plan humano preestablecido, sino el fruto de un proceso de vida guiado por lo que el Padre José Kentenich llamó la "ley de la puerta abierta": una escucha atenta a la voluntad de Dios a través de las circunstancias.

Santuario original de Schoenstatt
El Santuario original en Schoenstatt

Ubicación del Santuario Original

Una historia de Alianza

La historia del Movimiento de Schoenstatt se comprende como un acto de la Providencia divina, una historia de fe y de irrupción de la gracia de Dios a través de la Alianza de Amor.

Esta historia está dividida en hitos que marcan momentos decisivos en los que la comunidad de Schoenstatt, guiada por el P. Kentenich, interpretó los acontecimientos históricos y las necesidades de la época como una llamado divino a dar una respuesta concreta. Cada hito representa un paso más en el despliegue del carisma y en la comprensión de la misión que la Santísima Virgen quería confiarles.

Santuario original en 1916
Interior del santuario original en 1916

18 de octubre de 1914

El 18 de octubre de 1914, 1.er hito de Schoenstatt, un grupo de jóvenes seminaristas, se reúnen en una capillita recién remodelada, cerca del Seminario Menor, en el valle de Schoenstatt, Alemania. El P. Kentenich le pide a la Santísima Virgen que se establezca allí y selle con ellos una Alianza de Amor.

La primera Guerra Mundial recién estaba comenzando. Estos jóvenes pronto partirán al frente de batalla. ¿Qué hacer por ellos? Su director espiritual, el P. José Kentenich, sabe que necesitarán de una gran ayuda para mantener su fe en el duro camino que tienen por delante.

La historia ha confirmado que tanto María como los jóvenes tomaron en serio esta Alianza. María transformó la capillita de Schoenstatt en un lugar de gracias, a cambio de todas las oraciones y buenas acciones que los jóvenes aportaron desde las trincheras y campos de batalla; ese tesoro acumulado en el Cielo (Mt. 6:19-21) que en Schoenstatt se denomina el Capital de Gracias.

Durante este tiempo, Schoenstatt se extiende más allá de los muros del seminario palotino. La revista Mater Ter Admirabilis (Madre tres veces Admirable) editada por el propio P. Kentenich, es fuente de alimento espiritual en medio del campo de batalla.

Terminada la guerra, más personas sellan la Alianza de Amor. A los seminaristas pronto se incorporan varones y mujeres laicos. En 1926 nace el Instituto de las Hermanas de María de Schoenstatt. Se forman grupos de jóvenes, de sacerdotes y matrimonios. Schoenstatt se va convirtiendo en un centro que irradia el carisma mariana a toda Alemania y pronto, a todo el mundo.

Los Congregantes en 1914
Los congregantes con el P. Kentenich en 1914

20 de enero de 1942

El 20 de enero de 1942, 2.o hito de Schoenstatt, representa un momento de libertad interior y entrega heroica por parte del fundador, el P. José Kentenich.

Desde un comienzo Schoenstatt busca formar personalidades libres y autónomas, ancladas en Dios y comprometidas con la historia. Este ideal se opone absolutamente a lo que busca imponer el partido nacionalsocialista (nazi) en el poder en Alemania desde 1933. Por eso Schoenstatt y sus dirigentes son perseguidos y encarcelados. El mismo fundador termina preso a mediados de 1941.

Habiendo posibilidades de salvarse de ir a un campo de concentración, el 20 de enero, el P. Kentenich decide renunciar a ello inspirado por la idea de ofrecer su propia libertad a cambio de la santidad, libertad y fecundidad de la Familia de Schoenstatt y de sus hijos e hijas espirituales. El fundador se convierte así en un Padre, que cuida y está dispuesto a dar la vida por su Obra.

Tres años y ocho meses después, el fundador es liberado del campo de concentración de Dachau. Ha realizado durante ese tiempo, dentro del campo, una gran tarea pastoral y apostólica, difundiendo el carisma de Schoenstatt y la Alianza de Amor.

Al finalizar la guerra, el P. Kentenich realiza varios viajes internacionales para agradecer la fidelidad de los hijos de Schoenstatt en todo el mundo, preparar nuevas victorias para la Mater y velar por la comprensión y la difusión del carisma de Schoenstatt.

Schoenstatt original en 1926
Schoenstatt y el santuario en 1926

31 de mayo de 1949

El 31 de mayo de 1949, 3.er hito de Schoenstatt, marca un momento decisivo porque en él se define con claridad la misión de Schoenstatt para la Iglesia y el futuro: colaborar en la formación de hombres nuevos en una comunidad nueva, guiados por una fe viva, libre y profundamente arraigada en Dios.

Aquel día, desde el Santuario de Bellavista en Chile, el Padre José Kentenich depositó sobre el altar la primera parte de una extensa carta dirigida al Obispo de Tréveris en Alemania. Este acto no fue un simple trámite administrativo, sino un desafío profético: el Padre Kentenich propuso a la Iglesia el carisma de Schoenstatt como una respuesta a la crisis del pensamiento moderno.

Esta carta fue malinterpretada por las autoridades de la Iglesia de la época. Los malentendidos en la interpretación del carisma y la pedagogía de Schoenstatt llevaron a que el P. Kentenich sea separado de su fundación y enviado a Milwaukee, Estados Unidos, donde permaneció por 14 años.

Durante este largo exilio, el Padre Kentenich dio un ejemplo heroico de obediencia y amor a la Iglesia, aceptando las restricciones sin amargura. Lejos de detenerse, el Movimiento continuó expandiéndose por el mundo. En estos años, la Familia de Schoenstatt aprendió a profundizar su vínculo espiritual con su fundador en la distancia, fortaleciendo la conciencia de que Schoenstatt es una obra de Dios que se sostiene en la Alianza.

En Paraguay, este periodo coincidió con los primeros pasos de la llegada del Movimiento. La semilla de Schoenstatt crecía mientras el Padre Kentenich, desde el silencio de Milwaukee, seguía ofreciendo sus sacrificios y oraciones por la vitalidad de la Familia internacional, preparando el terreno para lo que sería una nueva irrupción de la gracia tras la tormenta.

Kentenich celebrando misa en Milwaukee
El P. Kentenich celebrando misa en Milwaukee

24 de diciembre de 1965

El 24 de mayo de 1965, 4.o hito de Schoenstatt, conocido como el Milagro de Nochebuena, el P. Kentenich retorna a Schoenstatt luego que fueran levantadas todas las sanciones que había contra él.

Finalmente, en el contexto del Concilio Vaticano II, la Iglesia revisó la situación de Schoenstatt y reconoció la validez de su carisma. El P. Kentenich fue recibido en audiencia por el Papa Pablo VI el 22 de diciembre de 1965. En este encuentro, el Fundador puso a Schoenstatt y todo su carisma a disposición de la Iglesia para ayudar a implementar las renovaciones del Concilio.

El fundador dedicó sus últimos tres años de vida a consolidar su Obra. Después de 14 años de separación física, pasó sus días recibiendo a miles de personas en el Monte Schoenstatt. Fundó el Instituto de los Padres de Schoenstatt, colaboró con la organización de la estructura del Movimiento y buscó profundizar la formación espiritual de las distintas comunidades, actuando como un verdadero padre que prepara a sus hijos para caminar solos.

Falleció el 15 de septiembre de 1968, poco después de celebrar su primera (y última) misa en la recién inaugurada Iglesia de la Adoración. Partió al encuentro del Padre de manera repentina pero serena, dejando como testamento las palabras grabadas en su tumba: "Dilexit Ecclesiam". Desde el Sion eterno, siguen intercediendo por la misión de la Obra a la que dedicó su vida.

 

P. Kentenich con Pablo VI
El P. Kentenich con el Papa Pablo VI en 1965