A pesar del frío, el ambiente estuvo marcado por el entusiasmo y la calidez de las familias que participaron de las distintas actividades preparadas para la ocasión. La jornada fue también una oportunidad para celebrar la vida compartida y renovar la alegría de caminar juntos como Familia de Schoenstatt.
El encuentro fue posible gracias al trabajo y la dedicación de numerosas personas que colaboraron en la organización, desde la decoración y ambientación hasta la cantina y la preparación de cada una de las actividades.
La jornada contó también con la presencia de los Padres Tommy y Reginald, quienes acompañaron y bendijeron este encuentro de la Familia.
Fue un día para agradecer a Dios y a la Mater por el regalo de la familia y por acompañar cada paso del camino, recordando que la alegría de compartir la vida y el servicio generoso son parte esencial de la vida de la Familia de Schoenstatt.