InfoSchoenstatt N° 315 - Año 12
Enviado por prolon el Jue, 24/07/2014 - 16:46.
Noticias del Movimiento Apostólico de Schoenstatt
""Si Padre, apóstoles por la Vida y la Familia""
Noticias del Movimiento Apostólico de Schoenstatt
""Si Padre, apóstoles por la Vida y la Familia""
Dios debe tocar nuestro corazón para que realmente aprendamos a orar. PJK
Cristo es la mejor imagen que tenemos de un Dios Amigo, un Dios Amor, que nos regala el milagro del día a día, a quien sentimos por momentos cuando estamos bien, y a quien recurrimos en primer lugar cuando estamos mal.
Dios es el verdadero amigo que todos debemos considerar siempre, el que debe estar primero, y al buscar hablar con él, debemos recurrir a la oración.
"..Y la oración tiene estas dos actitudes: es necesitada y está segura. La oración necesitada: 'Necesito esto, escúchame, Señor'. Pero también, cuando es verdadera, está segura: ‘¡Escúchame! Yo creo que puedes hacerlo porque lo has prometido.."
"..La oración, afirmó el Papa, tiene dos actitudes: de“necesidad” y al mismo de“seguridad” de que Dios, en sus tiempos y en sus formas, atenderá la necesidad.
La oración, cuando es cristiana de verdad, oscila entre la necesidad que siempre contiene y la certeza de ser atendida, aunque no se sepa con exactitud cuándo. Esto porque quien reza no tiene miedo de molestar a Dios y siente una confianza en su amor de Padre.
Esa confianza es Ciega como los dos invidentes del pasaje del Evangelio, que gritan detrás de Jesús su necesidad de ser curados. O como el ciego de Jericó, que invoca la intervención del Maestro con una voz más alta de quienes quieren callarle. Porque Jesús mismo nos enseñó a rezar como “el amigo inoportuno” que mendiga el alimento a medianoche, o como “la viuda con el juez injusto”.
Rezar es un poco como molestar a Dios, para que nos escuche. Es atraer los ojos, atraer el corazón de Dios hacia nosotros. Cuando rezamos, a veces pensamos: ‘Sí, yo pido por esta necesidad, lo digo al Señor una, dos, tres veces, pero no con tanta fuerza. Después me canso de pedirlo y me olvido de pedirlo’. Jesús nos dice: ‘Pedid’, pero también nos dice: ‘Llamad a la puerta’, y quien llama a la puerta hace ruido, molesta, da fastidio”.
“Él lo ha prometido”: esta es la piedra angular sobre la que se apoya la certeza de una oración.“Con esta seguridad decimos al Señor nuestras necesidades, pero seguros de que puede hacerlo”. Homilia Papa Francisco
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