InfoSchoenstatt N° 322 - Año 12
Enviado por prolon el Jue, 13/11/2014 - 12:51.
Noticias del Movimiento Apostólico de Schoenstatt
""Si Padre, apóstoles por la Vida y la Familia""
Noticias del Movimiento Apostólico de Schoenstatt
""Si Padre, apóstoles por la Vida y la Familia""
¡Que Jesús reine en nuestro corazón! PJK
Para comprender la relación entre la realidad visible y aquella espiritual de la Iglesia, no hay otro camino que mirar a Cristo,en Él reconocemos una naturaleza humana y una naturaleza divina. Esto vale en modo análogo también para la Iglesia.
Y como en Cristo la naturaleza humana secunda plenamente aquella divina y se pone a su servicio, en función del cumplimiento de la salvación, así sucede en la Iglesia. Por lo tanto, también la Iglesia es un misterio en el cual lo que no se ve es más importante de lo que se ve y puede ser reconocido sólo con los ojos de la fe.
Cristo se sirvió de su humanidad - porque también era hombre -, para anunciar y realizar el diseño divino de redención y de salvación - porque era Dios -, así debe ser también la Iglesia. A través de su realidad visible, de todo lo que se ve, los sacramentos y el testimonio de todos nosotros cristianos, la Iglesia es llamada cada día a hacerse cercana a cada hombre, comenzando por quien es pobre, por quien sufre y por quien es marginado, de modo de continuar a hacer sentir sobre todos la mirada compasiva y misericordiosa de Jesús.
A menudo como Iglesia experimentamos nuestra fragilidad y nuestros límites. Todos los tenemos. Todos somos pecadores, ¿todos eh?
Ninguno de nosotros puede decir: “yo no soy pecador”. Pero si alguno siente que no es pecador, que levante la mano. Todos lo somos. Y esta fragilidad, estos límites, éstos nuestros pecados, es justo que procuren en nosotros un profundo pesar, sobre todo cuando nos damos mal ejemplo y nos damos cuenta de convertirnos en motivo de escándalo. Pero cuántas veces hemos oído, en el barrio: “aquella persona, está siempre en la Iglesia, pero habla mal de todos, saca el cuero a todos”. Pero qué mal ejemplo, ¿eh? Hablar mal del otro. Esto no es cristiano, es un mal ejemplo: es un pecado. Y así nosotros damos un mal ejemplo: “si éste o ésta es cristiano yo me hago ateo”.
Porque nuestro testimonio es lo que hace comprender lo que es ser cristiano.
Pidamos no ser motivo de escándalo. Pedimos entonces el don de la fe, para que podamos comprender cómo, no obstante nuestra pequeñez y nuestra pobreza, el Señor nos ha hecho realmente instrumento de gracia y signo visible de su amor por toda la humanidad. Podemos convertirnos en un motivo de escándalo, sí. Pero también podemos convertirnos en motivo de testimonio, ser testigos que con nuestra vida decimos: así quiere Jesús que nosotros hagamos.
Papa Francisco - Audiencia 29 de Octubre del 2014
Fuente: Aciprensa
Noticias de interés
Próximos Eventos
Tabs
Parece que no hay noticias...