InfoSchoenstatt N°378 - Año 14
Enviado por nataliadv el Mié, 20/04/2016 - 15:51.
Noticias del Movimiento Apostólico de Schoenstatt
""Si Padre, apóstoles por la Vida y la Familia""
Noticias del Movimiento Apostólico de Schoenstatt
""Si Padre, apóstoles por la Vida y la Familia""
“La más hermosa palabra que le podemos decir a Dios es SI" PK
Un corazón abierto a las sorpresas de Dios.
Es de vital importancia tener un corazón abierto a las sorpresas de Dios, a las novedades del Espíritu Santo, para que cada uno de los fieles sea capaz de superar la “idolatría de uno mismo” que se encierra en la obstinación de hacer las cosas porque “siempre se ha hecho así”. Esto es lo que Jesús dice con tanta fuerza: ‘Vino nuevo en odres nuevos’. A las novedades del Espíritu, a las sorpresas de Dios, incluso las costumbres deben renovarse. Que el Señor nos dé la gracia de un corazón abierto a la voz del Espíritu, que sepa discernir lo que ya no debe cambiar, porque es un cimiento, de lo que debe cambiar para poder recibir la novedad del Espíritu Santo”. Nadie echa vino nuevo en odres viejos porque revientan los odres y se pierden el vino y los odres; ¡a vino nuevo, odres nuevos! ¿Qué significa esto? ¿Que la ley cambia? ¡No! Sino que la ley está al servicio del hombre, que está al servicio de Dios y por esto el hombre debe tener el corazón abierto. El ‘siempre ha sido hecho así’ es de un corazón cerrado y Jesús nos ha dicho: ‘Les enviaré al Espíritu Santo y Él los conducirá a la verdad plena’. Si tú tienes el corazón cerrado a las novedades del Espíritu ¡jamás llegarás a la verdad plena! y tu vida cristiana será una vida a medias, una vida parchada, remendada con cosas nuevas, pero sobre una estructura que no está abierta a la voz del Señor. Un corazón cerrado porque no eres capaz de cambiar los odres”. “Los cristianos obstinados con el ‘siempre se ha hecho así’, ‘este es el camino’, ‘esta es la senda’, pecan: pecan de adivinación. Es como si fueran a ver a una adivina: ‘Es más importante lo que se ha dicho y que no cambia; lo que siento yo –por mi parte y de mi corazón cerrado– que la Palabra del Señor’. También es un pecado de idolatría la obstinación: el cristiano que se obstina, ¡peca! Peca de idolatría. ‘¿Y cuál es el camino, Padre?’: abrir el corazón al Espíritu Santo, discernir cuál es la voluntad de Dios. (Papa Francisco)
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