Los Padres de la iglesia nos iluminan

Anunciamos la venida de Cristo, pero no solamente la primera, sino también la segunda, más gloriosa que la primera. La primera lleva el signo de la paciencia, en cambio la segunda lleva la corona del reino divino. 

Como en la mayoría de los casos, en Nuestro Señor Jesucristo todas las cosas son dobles: hay un doble nacimiento, el primero es el de Dios, antes de todos los siglos, y el otro el de la Virgen, en la plenitud de los tiempos. Hay dos descensos: uno oscuro y callado, como sobre lana; el otro manifiesto, que es el que va a venir. En la primera manifestación, fue envuelto en pañales en el pesebre; en la segunda llevará la luz como un manto. En la primera, soportó la cruz, sufriendo el desprecio y la ignominia; en la segunda vendrá glorificado llevando como séquito el ejército de los ángeles.  

Por eso no nos detenemos en la primera venida, sino que esperamos la segunda. Y si en la primera hemos dicho: “Bendito el que viene en nombre del Señor” (Mt 21,9), también en la segunda diremos lo mismo, para que saliendo al encuentro del Señor con todos los ángeles, lo adoremos aclamando: “Bendito el que viene en nombre del Señor”. (Evangelización Activa)

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por P. Juan Pablo Cattogio
por P. Tommy Nin Mitchell
por Movimiento Apostólico de Schoenstatt

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