Ecos de la Jornada de Dirigentes

Autor: 
P. Antonio Cosp

"Tu sacerdocio vive en mí"
Jornada de Dirigentes 2010

“Había sido que yo soy sacerdote…” me dijo uno de la JM al término de la jornada… Una madre joven me escribía al día siguiente: “Aproveché esta jornada como pocas veces en mi vida. Al término de la misma me propuse una misión. No se si será posible. Creo que cuesta lograrlo tal como dice el refrán “nadie es profeta en su tierra”. Mi tierra es MI familia, Mi papá y Mi mamá.  Ellos están muy alejados de Dios. Todavía no sé exactamente como hacerlo. Tendría que empezar de a poco”.
 

El sacerdocio del P. Kentenich es para nosotros fuente de alegría

Los organizadores decían: “La vida sacerdotal del Padre se irradia siempre a todos nosotros, y nuestra gran tarea como hijos suyos es ser “Sacerdotes como Él”, experimentarlo y transparentarlo en nuestros ambientes”. La familia de Schoenstatt celebra 100 años del sacerdocio del Padre Fundador. Quiere hacer presente la figura del padre como sacerdote, y prolongar la misión sacerdotal en nosotros los laicos.

Los talleres permitieron descubrir y asimilar lo que el P. Pedro Kühlcke nos mostró de nuestro Padre como sacerdote. El realizó ese “ser pontífice”, hacedor de puentes entre Dios y las personas. Ser pastor con una total dedicación a Dios y las almas. Ser profeta que anuncia el evangelio de Jesús en lo concreto de hoy.
“El sacerdote de oro es el sacerdote arraigado con todo su ser en el mundo sobrenatural. Es el Sacerdote anclado enteramente en el mundo del más allá, arraigado totalmente en el otro mundo y por eso capaz de aplicar continuamente las pautas del otro mundo.”
 
Su aplicación a nuestro mundo laical fue presentada por el matrimonio de Carmen Cosp y Francisco Santa Cruz. Partieron de un texto central: Al acercarse a él, la piedra viva, rechazada por los hombres pero elegida y preciosa a los ojos de Dios, también ustedes, a manera de piedras vivas, son edificados como una casa espiritual, para ejercer un sacerdocio santo y ofrecer sacrificios espirituales agradables a Dios por Jesucristo...  Ustedes son una raza elegida, un sacerdocio real, una nación santa, un pueblo adquirido para anunciar las maravillas de aquel que los llamó de las tinieblas a su admirable luz.”1Ped2, 4-5.9
Luego nos invitaban a rezar con el Oficio de Schoenstatt del Hacia el Padre: “En el Santuario quieres formar almas que siempre vivan sacerdotalmente…” (HP 208)
Ya en el Acta de prefundación el P. Kentenich puso esta semilla en los seminaristas: “queremos aprender a educarnos bajo la protección de María para llegar a ser personalidades firmes, libres y sacerdotales”.
 
Los esposos somos sacerdotes por el bautismo como todos los laicos, pero nuestro CAMPO ESPECÍFICO DE APLICACIÓN es el matrimonio. Cada cónyuge debe ser sacerdote para su cónyuge, y cada matrimonio ejerce un ROL SACERDOTAL ESPECÍFICO ante los hijos, porque Dios los utilizó de un modo especial y único como puente entre El y sus hijos.
Y ese rol no puede ser sustituido por nadie. En este mundo cada vez más secularizado, tenemos que poner a Dios en el centro… ¿Quien debe hacerlo? Nosotros, los sacerdotes que vivimos en el mundo. ¿Quien lo hará si no lo hacemos nosotros?
El mundo está sediento de Dios y necesita de nuestro sacerdocio, necesita que alguien haga presente a Dios en el. Por cierto, debemos hacerlo con el ejemplo. Es fundamental. ¡Pero también debemos ser audaces, valientes y anunciarlo con la palabra! La palabra es poderosa. 
Y concluían diciendo que“nuestra misión sacerdotal es hacer presente a Dios en el mundo que nos toca divinizar”.

Tu sacerdocio vive en mí - Así lo vivió Don Joao

También la H. Mariela mostró a don João Pozzobon como un ejemplo del sacerdocio laico ya que estaba lleno de anhelos de Dios y por ello arraigado con todo su ser en El y dedicado con ardiente entrega a las almas. Lo expresa con meridiana claridad diciendo: “En el año 1952 entendí que esto era una misión que me confiaban y le dije a la Madrecita: yo tengo siete hijos, tengo una esposa, y tengo que darle cuenta a Dios de mis hijos y de mi esposa. Pero si es la voluntad de Dios y la tuya, ‘un hombre solo puede mover el mundo entero. Yo le había dicho a la Virgen que poco importa mover el mundo entero si descuido a mi familia. De ser así, no estaría haciendo nada… Pero todo anduvo bien. Si Dios quiere que realice esta misión, entonces uno puede cuidar de su familia, puede hacer todo.” (Héroe hoy, p. 39)
Se pudo ver así los rasgos de su vida sacerdotal siendo un laico comprometido,
-         Su vínculo con la Mater y el Santuario que despertó todas sus fuerzas
-         Creció en su Alianza de Amor hacia la cumbre más alta en la entrega
-         Su seria autoeducación, viviendo con total fidelidad los compromisos ascéticos de Schoenstatt
-         Su vínculo con el Padre y Fundador y la Obra de Schoenstatt
Los frutos de la jornada resonaron en la misa final con la bendición de la sacristía y del retablo de la iglesia.¡El sacerdocio del Padre vive en mí… Yo regalo hogar!
 

 

 

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