El Movimiento de Schoenstatt en la Iglesia de Hoy
Enviado por epechin el Mar, 28/04/2009 - 14:58.
Autor:
Padre José María García Charla que diera el Padre Jose María García, miembro del Consejo General de los Padres de Schoenstatt, durante su visita al Santuario Joven el 14 de noviembre de 2008.
“El movimiento de Schoenstatt en la Iglesia de hoy”
Charla que diera el Padre José María García, miembro del Consejo General de los Padres de Schoenstatt, durante su visita al SJ, el 14/11/08.
“Un hombre sencillo, (Joao Pozzobon) tomó muy en serio su Alianza de Amor con Maria, tomó la iniciativa de llevarla a todos los rincones. A través de esa iniciativa hoy día la Virgen, nuestra Mater está en todas partes del mundo, y detrás de cada imagen, está la Familia de Schoenstatt.
Ese es nuestro Schoenstatt, un Schoenstatt que crece y se extiende porque Ella quiere llegar a todas partes, acompañando a nuestra Iglesia. Una Iglesia viva, que peregrina con muchas bendiciones y triunfos, pero también una Iglesia que se mueve en un tiempo de cambios.
Y ahí está Schoenstatt ofreciendo su aporte y capital de gracias porque Schoenstatt es para la iglesia. Sin la iglesia… es un absurdo.
Un sociólogo chileno repite: “vivimos en un tiempo en que lo único constante es el cambio”. ¿Dónde percibimos las consecuencias de este cambio tan acelerado?
En la desazón que se vive hoy día, la gente se siente como inquieta. Queremos estar bien se positivos, proactivos, pero la desazón sigue, porque los cambios son tan rápidos que no tienen tiempo de llegar al alma.
¿Cómo vivimos esto?
Los cambios nos afectan en todos los aspectos. En los colegios, en las universidades, en el ámbito educativo, sanitario, los cambios han mejorado la calidad de vida externa, eso no hay duda…. el cambio no es bueno ni malo, sino que está ahí y el desafío está en cómo vivirlos.
Hay cambios a nivel de generación, hoy día se habla de la “generación Einstein”; jóvenes que han nacido y crecido con el ordenador, para quienes lo importante es estar “en red”. Se vinculan de otra manera y eso conlleva un gran desafío para toda la sociedad.
¿Cómo influye esto en la evangelización?
Como consecuencia de este cambio y la falta de referencias se ha generado un debilitamiento y enfriamiento religioso.
Nosotros nos quejábamos porque teníamos que rezar en latín y no entendíamos nada, hoy día a pesar que hablamos todos los idiomas en las Misas, seguimos sin entender mucho ¿Por qué? Porque el lenguaje es otro, la forma de comunicarse es otra y mantenemos “formas” que no responden al hombre de hoy.
El mensaje de la Iglesia siempre es el mismo: es Cristo Jesús,.
¿Como nos acercamos al hombre de hoy, que no tiene tiempo ni serenidad para encontrarse con Aquel que nutre nuestra vida en el encuentro?
El hombre no ha dejado de ser religioso, pero de alguna manera se ha debilitado en su forma de vivir su religión. En Europa dicen que las parroquias están vacías y que los lugares que más gente convocan son los santuarios marianos: Lourdes, Fátima… La gente va a estos lugares a expresar su religiosidad, buscan una forma de comunicación personal. Sentirse valorado como persona.
Cuando les digo que en la Iglesia hay un enfriamiento religioso, una falta de sentido eclesial es porque cada uno va con su peregrinación personal. Nos cuesta formar comunidad, fiarnos del otro, y sin comunidad nuestra fe se queda en lo personal. Si nosotros miramos al otro solamente con ojos humanos, solo vemos aquello que nos molesta o aquello que nos es útil. Pero desde el momento que miramos al otro con los ojos de la fe, con los ojos de Cristo, vamos a mirarlo con esperanza y de amor.
Cuando yo llegué a Schoenstatt no encontré ninguna respuesta pero encontré al Padre Kentenich con su pedagogía, con su experiencia de amor con la Mater, que me ponía a disposición los medios para que yo buscara mis respuestas.
Schoenstatt y la Iglesia nos dicen: Uds. son responsables, tienen que buscar la respuesta para su tiempo en diálogo con el Señor, abiertos a su Espíritu, tienen que reflexionar, rezar, intercambiar, ser humildes para escucharse, y estar juntos, como los apóstoles en el Cenáculo.
Schoenstatt tiene esa clara conciencia de que somos un instrumento de Dios; para la renovación religiosa y moral del mundo que incluye movimiento de autoeducación, de pedagogía, apostólico, de familias, de jóvenes impulsados por el Espíritu que renueva la faz de la tierra.
Somos movimiento de renovación religioso y moral…y cada uno participa viviendo aquello que nos caracteriza: nuestra Alianza de Amor con la Santísima Virgen vivida en mi corazón, mi familia, mi lugar de trabajo. Nuestra Alianza nos hace ser en nuestra pequeñez respuesta para nuestro tiempo.
Quiero terminar con las últimas palabras de nuestro Padre en Milwaukee:
“Hijo no olvides a tu madre”, con eso nos asegura que en una época de cambios sepamos donde están nuestras raíces. No olvides a tu madre, que es esa Iglesia viva que todos formamos.
“Hijo no olvides al Dios de la Misericordia”, ese Dios con el que contamos siempre.
“Hijo, no te olvides de tus miserias” es la parte más difícil. Abrirse al Dios de la misericordia, porque cuando reconozco mi realidad soy tremendamente fuerte y poderoso.
Así somos respuesta a este tiempo que produce mucho dolor, pero también lleno de oportunidades.
Está surgiendo un mundo nuevo, como decía nuestro Padre Fundador, y nosotros queremos ser servidores de este hombre de hoy, con humildad y con conciencia de servicio, con espíritu creativo y profético como lo hizo María”.
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