Encarar el año con optimismo y alegría

Autor: 
Julio Giménez

En un tiempo en que la realidad humana y social nos interpela con  las más variadas situaciones y circunstancias, que pueden ser negativas, positivas, neutras, etc., con un mar de fondo signado por la incertidumbre generada por la crisis internacional que no viene a ser sino una “vendetta” que se toma el sistema económico por las desprolijidades protagonizadas por los agentes económicos, principalmente del primer mundo, obsesionados con el afán de riquezas a cualquier precio, olvidando muchas veces los valores de sacrificio, perseverancia  y austeridad que caracterizaron a las generaciones que construyeron ese gran mundo, nosotros los cristianos católicos debemos vivir y actuar tratando de mantener nuestra identidad y de ser testimonios de la realidad y fecundidad inconmovible de nuestros valores y principios y como schoenstattianos anclarnos en nuestro seguro que significa la Alianza de Amor con nuestra querida MTA.

 

Queridos hermanos del Movimiento de Schoenstatt, cristianos en general y aún aquellos que no lo son: estamos ante fuertes embates contra nuestra Iglesia, contra la familia, contra la vida humana, tales como el avance de las ideologías de género que quieren imponernos uniones no naturales, pervirtiendo el concepto de familia. En nuestro continente y motivado por intereses ideológicos se pretende construir un “Mercosur religioso”, anunciado en el marco del Foro Social Mundial realizado recientemente en Belén Brasil, donde  uno de los mandatarios había dicho: “otro mundo es posible, yo quiero decirles que otra fe, otra religión, otra iglesia también son posibles”, con el aplauso de todos los mandatarios.

Estas expresiones  no son sino la represalia por el papel de nuestra Iglesia Católica, en especial en aquellos países en que con valentía defiende los postulados inmanentes que informan su ser y deber ser, que no hace sino difundir y preservar la palabra de Dios por medio de la propagación del Evangelio de nuestro Señor Jesucristo,  con la enriquecedora y maternal  impronta de nuestra Virgen María.

En estos tiempos en que, por intereses espurios y pretendiendo socavar a nuestra iglesia católica, se difunde un panteísmo sincrético como así también de los proyectos de leyes llamados de derechos sexuales y reproductivos amputan las naturales y también jurídicas prerrogativas de los padres sobre sus hijos menores. Legislaciones éstas causante -por la permisividad que ello implica – de situaciones como la protagonizada por dos niños en un país europeo, donde el padre de una criatura es a su vez una criatura de 12 años, debemos más que nunca se portadores de la luz de Cristo .

Ante esta situación, que no nos puede amilanar ni debilitar en nuestras convicciones cristiano-religiosas, debemos oponer el escudo que significa estar arraigados profundamente en Dios Trino, en nuestra querida MTA y en nuestro P. Fundador.  Y sustentados en la roca simbolizada por San Pedro y en el Amor que nos predicara tan magistralmente San Pablo con frase tales  como  “Charitas Christi Urget Nos”, (“El amor de Cristo nos urge”), encarar todas nuestras actividades del presente año con un espíritu  de optimismo y alegría; confiados como nuestro P.F. durante la gran noche de su encierro en el campo de concentración, de que la fortaleza  se basa en que fuerzas divinas son las que nos impelen y a la vez sustentan nuestros débiles hombros.

En este contexto y  en este 2009, en que se cumplen  50 años de Schoenstatt en el Paraguay, debemos saludar con admiración y respeto a aquellos iluminados precursores de nuestro Movimiento por estas latitudes, renovando nuestro compromiso de enriquecerlo tanto en profundidad, como en extensión a todo lo largo y ancho  de nuestra nación. Por eso  aprovechamos  desde esta columna, para felicitar a una nobel publicación constituida por el Boletín Informativo de la familia de Schoenstatt  de Villarrica, que está difundiendo la obra y el pensamiento de nuestro querido padre José Kentenich en aquella laboriosa y culta comunidad, tan cara a nuestros  afectos y cuyo nombre completo denota su mística, ya que es “Villarrica del Espíritu Santo”.

 Con fe en nuestro padre Dios, nuestra querida MTA y nuestro  Fundador, reiniciamos las tareas y  les decimos: “Nos cum prole pía, benedicat Virgo María”.

 

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por Ricardo Acosta - Hno de María
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