Una novena por papá

Autor: 
Secretariado del Padre

 

 
     “…millones de hombres no tienen idea de los rasgos paternales de Dios, porque nunca han percibido algo de Él, de su paternidad en un padre humano” JK. (Arg. 1952) Estas palabras del Padre José Kentenich tienen vigencia en nuestros días.
     “Nuestra cultura actual desvaloriza o niega la figura del padre, tanto en la familia natural como en la Iglesia y la sociedad. Para sanear el deterioro de los vínculos es nuclear que los padres reconozcan y vivan su misión como transparentes del amor de Dios, para despertar en forma viva y eficaz nuestro ser de hijos ante Él. Sin esta experiencia concreta del amor paternal en rostros humanos es muy difícil creer en la paternidad de Dios, por eso la ausencia de verdaderos padres, conduce a la larga a un mundo sin Dios.” J.K.
 
     Recuperar la importancia de verdaderos padres con la realización plena del ser del varón y que con su capacidad de vínculo saneen los vínculos en la familia, es el desafío de hoy.
     Uno de los mensajes nucleares del Movimiento de Schönstatt, es el de la paternidad de Dios y el de sus imágenes terrenas, sus transparentes, como camino de vital importancia para despertar en forma viva y eficaz una profunda e íntima filialidad frente a Dios
     “La gran misión de la Madre de Dios desde sus Santuarios es dar a luz un Reino del Padre: el sano señorío querido por Dios, de los padres terrenales, en la familia y en la sociedad.”
     En estos nueve días queremos rezar por papá, en familia o en la intimidad de nuestro corazón para agradecerle y pedir a Dios por él, para que a través de su amor y fidelidad nos haga descubrir el gran Amor paternal de Dios.
 
1er. Día: SER PAPÁ
 
     Ser padre significa despertar vida, vida espiritual, engendrarla y ayudar a que se profundice y plenifique. Debemos amar a los hijos con ternura y sentimiento, demostrarles que les queremos.
     El P. Kentenich nos dice: “Masculinidad sin paternidad se convierte en una flecha sin retorno, el hombre que no es padre pasa a ser una bestia, un monstruo, un asesino de la vida, un sepulturero de toda cultura. La masculinidad debe encontrar en sí misma un equilibrio. Y esto ocurre a través de la riqueza de la paternidad que hace al hombre, duro como un diamante y tierno como una madre.”
Recemos en familia: Padre nuestro, Ave María y Gloria
Propósito: Trato de crecer en mi conciencia paternal para el bien de mi familia.
 
2do. Día: DIOS, ESPEJO DE MI DIGNIDAD COMO PAPÁ
 
      ¡Qué gran dignidad la de ser padre y la de llevar este nombre! Si Dios nos da la oportunidad de ser padres y de participar de su paternidad, es que nos regalará las gracias para asumirla y para vivirla con plenitud
     El P. Kentenich nos dice: “La dignidad paternal se mide con la dignidad del eterno Padre Dios. Las palabras del Señor se presentan maravillosamente grandes y preciosas ante el verdadero padre cristiano: ¡“Vosotros, pues, sed perfectos como vuestro Padre Celestial! Esas palabras estuvieron dirigidas a alguien en especial, serían para el padre que es quién conoce y comparte el procrear con el eterno Padre Dios. Por eso el padre es en toda la línea de acuerdo a su vocación el más maravilloso transparente del Eterno Padre Dios”.
Recemos en familia: Padre Nuestro, Ave María y Gloria.
Propósito: Agradezco a Dios por los hijos que me ha regalado y por permitirme ser padre.
 
3er. Día: VIVO PLENAMENTE MI AUTORIDAD PATERNAL.
 
La autoridad del padre tiene que ser una autoridad fuerte y clara, como la de Dios. Pero una autoridad que usa toda su fuerza para suscitar la libertad de sus hijos y estimularlos a colaborar con él en la creación.
El P. Kentenich nos dice: “La autoridad paternal de Dios es el modelo originario de toda autoridad terrena; por eso el padre aquí en la tierra, en cuanto participe de esa propiedad del Padre Dios, es el portador último de la autoridad terrena, la paternidad es la forma primordial de la autoridad. Por eso allí donde encontramos la autoridad en la vida familiar aparece la imagen del padre en cuanto modelo vivo y primordial de autoridad. El padre debe presentarse frente el hijo como una encarnación de la autoridad divina… La voluntad del padre y la ley debe ser, en esencia, exactamente lo mismo para el hijo. La autoridad paterna le da al individuo y a la comunidad, apoyo, seguridad vivencial, y cobijamiento”.
Recemos en familia: Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Propósito: Me esfuerzo para que mi autoridad sea amor y servicio a mi familia.
 
4to. Día: EL PADRE Y LA MADRE REFLEJAN JUNTOS EL SER PLENO DE
DIOS.
 
Dios Padre creó al hombre y a la mujer con roles distintos, pero complementarios; los hizo para que en sus individualidades Él pueda glorificarse con su Obra, instalándose así en cada uno.
El P. Kentenich nos dice: “El amor de Dios se manifiesta con la profundidad y delicadeza del amor materno. Esta síntesis de la paternidad y maternidad de Dios es importante recalcar para evitar la unilateralidad de la figura paterna que conduzca a una imagen virilizada de Dios, olvidando que El no es varón ni mujer sino precisamente Dios, el ser superior y trascendente, origen y modelo de todo ser humano. Tal imagen virilizada ha oscurecido y en muchos casos descalificado el valor y la dignidad propios de la mujer y de lo femenino, sirviendo de justificativo para un virilismo primitivo y un machismo opresor. Victima de tan grave mal no es sólo la mujer. Lo sufre también el varón, porque alcanza su autentica virilidad recién cuando es capaz de relacionarse con la mujer, respetando su originalidad y en términos de reciprocidad y complementariedad.” 
Recemos en familia: Padre nuestro, Ave María y Gloria.
 Propósito: Hoy con un gesto concreto agradezco a mi esposa el regalo de que me ayuda a cumplir mi misión de padre.
 
5to. Día: FUERTE COMO ROCA
 
Humildad es la virtud moral por la cual el hombre se experimenta totalmente débil, cuando está separado de Dios, y totalmente fuerte cuando está sumergido en Dios. El P. Kentenich nos dice: “Quién está sentado en el trono es Dios Padre, en Él no hay variabilidad. Para mí como varón, esto significa que debo permanecer inconmovible en mis convicciones, que debo proclamar y sostener inconmoviblemente las ideas fundamentales. Inmutabilidad de los principios y en las decisiones de la voluntad, fuerte como roca.
 Son pocos los padres que conocen esa orientación metafísica! ¡Son versátiles, juguetes de las corrientes del tiempo, de los deseo y pasiones del propio corazón! ¿Dónde encontramos allí el reflejo del eterno Padre Dios?”
Recemos en familia: Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Propósito: Lucho por ser firme en mis principios y convicciones.
 
 
 
6to. Día: MIS HIJOS PUEDEN CONFIAR EN MI
 
Todo padre crece en la medida que a su alrededor encuentre quienes confíen en él. Así regala seguridad y ayuda a sus hijos a crecer sanamente.
El P. Kentenich nos dice:“El padre pondera sabiamente lo que el hijo puede soportar, sopesa la carga que le impone, los regalos que le hace, regala una comprensión enaltecedora en todo momento, especialmente cuando llega la dura experiencia de los límites propios y ajenos. Resalta siempre lo positivo en cada una de sus iniciativas y actuaciones. Alienta en las dificultades y luchas, por superar obstáculos propios de las diferentes etapas de la vida. Y sobre todo conserva la fe en lo bueno a pesar de las desilusiones y fracasos.”
Rezamos en familia: Padre nuestro. Ave María y Gloria.
Propósito: ¿Cuánto tiempo hace que no digo gracias, te felicito, ¡Excelente! Hoy daré una palabra de aliento, un estímulo a cada uno de mis hijos.
 
7mo. Día: RESPETO Y PROTEJO A MIS HIJOS
 
En la medida en que el padre está con respeto delante de sus hijos, los hijos respetan al padre.
El P. Kentenich nos dice: “La actitud de respeto es un componente del amor, que implica una profunda valoración de la persona, asombro de sus talentos y capacidades. Respeto es servicio reverente a la riqueza creadora de Dios, quién ha conferido a cada hombre la dignidad de ser una persona única e irrepetible, por eso merece respeto, cuidado y trato noble. Respetar significa preocuparse de que la otra persona crezca y se desarrolle tal cual es.”
Rezamos en familia: Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Propósito: Hoy tendré paciencia y respeto con mis hijos
 
8vo. Día: SI YO CREO, MIS HIJOS CREEN
 
El padre conduce a su familia en la fe, por el respeto a lo sagrado, por la aceptación de la voluntad de Dios en las circunstancias de la vida. Cuando el padre vive de la fe en la Divina Providencia, los hijos creen.
El P. Kentenich nos dice: “La Fe Práctica en la Divina Providencia es la fe en que el Padre ha planeado todos los sucesos de nuestra vida con amor y sabiduría, y que los va realizando con su poder infinito. Dicho de otro modo: Fe en la Providencia, es la fe en un plan de amor, sabiduría y poder, que Dios tiene desde toda la eternidad para con nosotros”.
Rezamos en familia: Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Propósito: ¿En qué circunstancias Dios me pide hoy crecer en la fe y la confianza?
 
9no Día: SOY PUENTE HACIA DIOS
 
Despertar a la fe, a la confianza, a la verdad, al amor, a la alegría, en esto estriba la verdadera paternidad espiritual, que representa infinitamente más que la paternidad natural. En el padre, su vida tiene que ser camino libre para Dios. El P. Kentenich nos dice: “¡La pequeñez reconocida es la omnipotencia de hijo y la impotencia del Padre! Mi debilidad reconocida es el triunfo sobre el Padre Dios. Al verme pequeño, el Padre Dios no puede resistir y se inclina con amor hacia mí y me atrae hacia sí. Por medio del reconocimiento de nuestra pequeñez, queremos atraer el amor misericordioso del Padre Dios de manera especial hacia nosotros. Eso es lo importante. Esta es la obra maestra de nuestra vida”.
Rezamos en familia: Padre nuestro, Ave María y Gloria.
Propósito: Rezo con mi familia.
 
 
¡FELIZ DIA DEL PADRE!
    
                                                           No hay nada más grande y hermoso para un padre que poder decir: “La imagen que mi hijo tiene de mí, ha pasado a ser una imagen ideal de Dios. Me he esforzado con mis acciones y conducta, en inculcarle una imagen paterna de Dios; y de esa manera él ha desarrollado una concepción de Dios auténtica y sana. Nada hay más hermoso que pueda legar a mi hijo, para que se desempeñe correctamente en su vida”.
Rezamos a Dios con el Padre José Kentenich, por todos los padres de nuestra patria:
 
     Padre,
     hasta ahora tuve yo el timón en mis manos;
     en el barco de la vida tan a menudo te olvidé;
     me volvía desvalido hacia ti, de vez en cuando,
     para que la barquilla navegara según mis planes.
 
     ¡Concédeme, Padre, por fin la conversión total!
     En Cristo quisiera anunciar al mundo entero:
     el Padre tiene en sus manos el timón,
     aunque yo no sepa el destino ni la ruta.
 
     Ahora me dejaré conducir ciegamente por ti;
     quiero escoger sólo tu voluntad;
     y como tu amor me guarda siempre
     atravieso contigo por las tinieblas y la noche.
     Amén.
 
     “Ser padre es una iniciativa de amor
     Ser padre es darse, es amar a alguien antes que el nos ame, es amar gratuitamente”                                         

 

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