Autor:
Hna. Ma Elizabet Parodi
La Hna Elizabet, Lourdes y Jaime Ortiz fueron elegidos por la Presidencia Nacional y la Central de Asesores para representar a la familia paraguaya en el Encuentro Internacional de Dirigentes del 1º al 7 de febrero de 2009 den Schoenstatt-Alemania.
Nos volvimos a encender con el ardor del primer amor
Mis impresiones del Encuentro internacional de Delegados en Schoenstatt, del 1° al 7 de febrero de 2009
El santuario original y la organización del encuentro
Cuando llegamos a Schoenstatt con Jaime y Lourdes Ortiz (miembros de la Liga de la Obra Familiar, elegidos junto conmigo por la Presidencia Nacional y la Central de Asesores para representar a la Familia paraguaya), el santuario original me volvió a causar la misma impresión de cada vez que lo visité en años anteriores: sentir que guarda toda la historia de nuestra Familia de Schoenstatt, también la de cada hijo que sella su alianza de amor con la Mater; sí, la de mi propia vida. El santuario original tiene, en su sencillez, algo que sobrecoge y que despierta un profundo respeto frente al obrar de Dios en nuestra Familia. Cada vez me vuelve a impresionar y a estremecer.
Mi segunda impresión fue llegar al lugar del encuentro. En la casa donde iba a tener lugar la conferencia todo nos estaba esperando: las habitaciones acondicionadas para extranjeros (desacostumbrados al frío intenso, cansados luego de un viaje tan largo), las cabinas de traducción simultánea montadas en la sala de debates, la comida pensada para responder a los diversos usos y costumbres de los participantes. El equipo que preparó todo esto durante meses se ganó mi respeto. Me impresionó constatar un trabajo tan bien logrado.
Nuestros aportes
Lo referido a la jornada, sus contenidos y objetivos, es un tema que excede el marco de este artículo. Probablemente lo iremos tematizando con Lourdes y Jaime en otros números de la revista o por algún otro medio de transmisión. Sin embargo, no puedo dejar de comentarles – porque fue también una impresión que me acompañó durante los 7 días del encuentro – cuánto me alegré de poder compartir con delegados de otras comunidades y naciones la vida schoenstattiana que la Mater nos regala en Paraguay. Nuestro afiche -donde enumerábamos las actividades y apostolados que parten de nuestra Familia- despertó sorpresa y motivó fecundos intercambios sobre nuestra experiencia pastoral en esos campos. En las ocasiones donde, por ejemplo, contamos sobre la fiesta del 18 de octubre, sobre su irradiación popular y la influencia formativa que ejerce en el sentir religioso de nuestro pueblo, percibí la admiración y la gratitud con la cual fue acogida la experiencia de nuestra Familia en este ámbito pastoral netamente schoenstattiano.
Una nueva etapa de la Familia internacional signada por la unidad en el Padre y Fundador y en su carisma
Más allá de la riqueza de las deliberaciones, me impresionó percibir el obrar de la gracia manifestado en un profundo clima de unidad en torno a nuestro Padre y Fundador, a su carisma. La realidad de la alianza, la fuente de gracias que Dios nos ha regalado con los santuarios, sólo desarrollan su fuerza de irradiación si hay una familia detrás que empeña todo por entregarlas a la Iglesia y al mundo. Me impresionó que priorizáramos la importancia de la unidad de la Familia en el Padre para que su mensaje tenga la fuerza de irradiación de un todo y no sólo de muchas partes.
Me impresionó que nos volviésemos a encender por este ideal con el ardor del primer amor. Y también con la certeza de que no éramos nosotros solos quienes nos comprometíamos con esta misión. En nosotros estaba representado y presente el testimonio y la vida de cada uno de ustedes. Juntos, de la mano del Padre y en la fuerza de la alianza, es posible hacer realidad su sueño, hacer de su carisma una riqueza para toda la iglesia. Sí, para el mundo entero.
