Misiones de la Juventud Universitaria de Schoenstatt

Autor: 
Fiorella Vaccotti

 MISIONES DE LA JUVENTUD UNIVERSITARIA DE SCHOENSTATT… UN AÑO MÁS LLEVANDO EN ALTO NUESTRA BANDERA

PIRAYU 2011
 
La historia de entrega a la misión de encender los corazones y poder colaborar como aliados en la construcción de un Paraguay Santo comenzó a gestarse en el trascurso del 2007. En una unión de anhelos, desde Chile por parte de los Seminaristas Paraguayos en el Colegio Mayor y desde Paraguay por un grupo de unos quince jóvenes que queríamos retribuir parte de todas las gracias recibidas dentro de nuestras ramas. Que mejor manera que comenzando el año con unas misiones y a la vez profundizando nuestra Alianza de Amor retirándonos de la rutina por algunos días. 
Luego de unos meses de trabajo, de mucho capital de gracias y de conquista espiritual, el 1 de enero del 2008 partimos hacia Pirayú, una ciudad que nos recibió como reales instrumentos de la MTA y nos abrió más que algunas puertas; nos abrió camino a su historia, a sus creencias, a su dolor, a su soledad y a sus alegrías. 
Éramos treinta y dos JF Y JM con la compañía de Sacerdotes y Seminaristas y el apoyo de las Hermanas de María, quedándonos en una escuela y misionando unas siete compañías. Hoy somos noventa y desde el verano pasado estamos en tres escuelas, misionando más de quince compañías. ¿Hay dudas de que esta misión nos la encomendó Dios y puso a María como nuestra guía y educadora? Yo puedo testimoniar que cada paso es una certeza de que estamos colaborando con su obra. 
Este será el cuarto año que como jóvenes de Cristo, hijos de la MTA, salimos del 1 al 6 de enero a misionar a familias que de alguna forma esperan la visita de nuestra Madre Reina y Peregrina. 
Los cinco días de la misión son de pleno apostolado y trabajo pero sobre todo son de una única e indescriptible alegría plena. 
La semana pasa rápidamente; misionando, llevando catequesis a los niños y niñas de las capillas, haciendo talleres para los jóvenes y culminando con una gran fiesta de Reyes de la que participan unos setecientos niños y niñas del centro de Pirayú y compañías misionadas. 
Por otra parte, no menos importante, tenemos la misión interna. Hacemos vida de comunidad entre hermanos en la Alianza, vivimos la espiritualidad de nuestro Movimiento en cada fibra de las oraciones, charlas, talleres y retiros que compartimos. 
Cada uno de estos momentos preparados con mucha entrega por los distintos equipos, hacen de estas misiones una experiencia única de amor a Dios y de unión profunda con los demás. 
Nuestra misión se ha extendido, desde el año pasado también vamos en Semana Santa y fruto de esto, en parte, fue la fundación de un grupo de jóvenes misioneros de la campaña del Rosario en una de las capillas a la cual asisten chicos y chicas de tres compañías distintas. 
Este año posiblemente sea el último en Pirayú y luego vendrán cuatro años más en otro lugar donde nuestra misión pueda seguir conquistando corazones, tanto de los misioneros como de los misionados. 
Estoy convencida de que este apostolado es la mejor forma de empezar un nuevo año, viviendo en cada momento las maravillas del Señor, siendo profundamente agradecidos por poder ser sus instrumentos tanto en la misión cómo en todo los ámbitos, expresando así todo el amor que le tenemos. 
La pregunta crucial para decidirnos por Pirayú: Padre: ¿quieres mi trabajo?
¡AQUÍ ESTOY!  
“Con la bandera de Schoenstatt, siendo fieles Aliados de María y testimonios de Cristo, queremos conquistar corazones para construir una Patria Santa”

 

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por Pastoral de la Esperanza, Santuario Joven
por Secretariado del Padre José Kentenich
por Padre Tommy Nin Mitchell

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